12 noviembre 2006

La mina que toma sol en el parque Independencia está filosa

Pasó más de un mes desde que nuestro amigo Agustín Vitta cambió su estado civil y desde Lanese oí Rumores ofrecemos una crónica de su despedida de soltero. La cosa viene con atraso pero igualmente la publicamos por la función documental que cumple. Imaginen cuando dentro de algunas décadas Agustín le muestra este informe a sus hijos...

Hace unos días me encontraba de visita en la redacción de Infobae y con mis estimados colegas periodistas discutíamos cuál debía ser la postura de un cronista frente a la cobertura de una fiesta. Ante la disyuntiva fue Dani el que decidió darle vuelo a la charla. “Trae la bolsa” le ordenó a Edi. Enseguida armamos una ronda y en pocos minutos el papel ardió y la herbalife empezó a consumirse.
“El periodista debe ser uno más de los invitados. Debe beber cuando todos beben, comer cuando todos comen, bailar cuando todos bailan, aspirar cuando todos aspiran y quedarse hasta el final de la joda haciéndose chupar la pija por algún travesti o un menor de edad”. La postura llegó del ala progresista del grupo, con la acotación final de un mediático sacerdote. Los más conservadores afirmaban que “el cronista debe ser medido, pulular por todos los rincones de la fiesta, evitar los excesos y retirarse temprano cuando está en el perfecto uso de sus facultades”.
La anécdota toma valor a la hora de definir cuál iba a ser mi papel en la despedida de soltero de Agustín Vitta. Todavía no sé por cuál de las dos me incliné pero podría decir que fue una mixtura de ambas, y que me sentí demasiado tentado con lo del menor de edad.

El ascensor del Club Mitre no funcionaba por lo que descendí a pie los 73 peldaños que te dejan en la entrada. No conté los escalones, pero ninguno de ustedes lo hizo así que no pueden refutarme el dato. Ja!! Qué pija que soy!!!
La noche se prestaba para el jolgorio. La luna hacía la plancha en el río y las estrellas chispeantes se desprendían de la oscuridad. Los brazos de los árboles sentían las cosquillas del viento, que, enamorado, le recitaba poemas entre sus ramas.
Un grupo de skinheads con los ojos vidriados y apabullados por la belleza de la naturaleza, cantaban villancicos y entonaban plegarias religiosas. La gracia del Señor sobrevolaba el lugar.
Agu Mosca se hizo cargo del asado y fue tirando la nerca al fuego. La cerveza corría desde temprano y nadie esquivaba el encanto del porrón. “A comerla”, gritó el Narigón emulando a Francella y la parrillada se entregó a los hambrientos dientes de los comensales. El comienzo de la noche seguía los mismo pasos de la (olvidable) despedida de la Cabra. Pero todos sabíamos que el fiasco no se podía repetir.

Recordando la charla con mis amigos de Infobae decidí no prenderme a la locura del alcohol para mantener la lucidez, pero estaba decidido a participar activamente de la joda.
Un gran tacho conservaba la bebida con la temperatura ideal. El asado (muy bueno) ya era historia y el fernet cotizaba cada vez mejor. El homenajeado disfrutaba, pero a la vez mantenía una actitud defensiva, sabía que la noche iba a ser movida.
El tacho perdía peso y el agua ganaba en frío. La idea era cruel pero efectiva. Sumergir a Agustín en el tacho y hacerle sufrir el “submarino” no fue posible debido a la estrechez del tacho. Pero ya sin ropas no podíamos resignarnos a la maldad y, emulando a los yanquis, lo decretamos ganador del Súper Tazón y le vaciamos el tacho en la cabeza.
Los skinheads disfrutaban de nuestras travesuras y había uno que le quería dar unos besos a Agustín. Álvaro, notoriamente entonado, se prendía en tono burlón en los cánticos de los marginales y para evitar la tensión comenzamos la retirada.
Agustín, despojado de sus vestimentas, fue subido al baúl de la Caravan de Pancho y sus partes íntimas fueron cubiertas con hojas y ramas.

Como cronista en ese momento debía tomar una decisión de gran importancia. Elegir correctamente en qué auto subirme para escoltar al desnudo Agustín no podía ser definido a la ligera. Opciones: si subía al auto de Pancho me iba a ser imposible capturar la reacción del Ave ante los sucesos. Quería observar los hechos pero también tenían intenciones de ser protagonista. Por otro lado, imaginen lo aburrido que sería esta crónica si me adentraba en el auto del Mosca… Razón por la cual me hice un lugar en el móvil del Pica, el barón de la cerveza.
Fue desde el asiento trasero que quise imponer el “Pete Tour”, consistente en levantar un traba en calle Pasco y meterlo en el baúl de la Caravan para que le practique sexo oral a Agustín mientras lo exhibíamos por las calles de la ciudad. Confieso que tenía intenciones de que el “Pete Tour” fuera una procesión tipo las Siete Iglesias, con una mamada en cada una, pero me dijeron que era una zarpado. Igualmente la idea no prospero y sólo nos limitamos a enseñarlo en bolas por calle Pellegrini, deteniéndonos en algunos semáforos para mostrarlo de cuerpo entero a las transeúntes.
El paseo tuvo un punto de quiebre al llegar al laguito (no,el patova, no) del parque Independencia. Hay que decirlo, la culpa de todo fue de Álvaro, quien ya tenía un grado etílico preocupante. Fue él quien le dio un empujón a Agustín que le terminó por producir un profundo tajo en una de sus canillas al impactar contra la islita donde toma sol la mina que nunca se broncea. Consecuencia: se cortó el mambo.
Rápido de reflejos impulsé el “Heca Tour” pero tampoco fui escuchado y el desfalleciente cuerpo de Agustín fue trasladado a la morgue de… bueh, a la guardia del Sanatorio de la Mujer, donde tuvimos el contacto más cercano con una mina. Otra despedida a lo Opus.
Allí un grupo de adolescentes lloraba la trágica muerte de una sus amigas… ¿cómo?, ¿no murió? ¿Y por qué carajo derramaban tantas lágrimas? En fin, tras consultar al forense nos enteramos que la pendeja se clavó dos litros de líquido para freno, lo mezcló con caramelos Fizz y no se la bancó. Fue por eso que cayeron en la misma guardia que nos, los representantes del pueblo.

Fernet en mano, flojo de piernas y con la lengua filosa, Ignacio tuvo una destacada actuación en la sala de espera. Entabló relación con las púbers que, desesperadas por la salud de su amiga e indignadas por la actitud de Nacho y compañía, lloraban y gritaban sin consuelo.
El entusiasmo fue decayendo a medida que avanzaba la noche y algunos partieron antes de escuchar el parte médico del doctor Cahe que traía las novedades de la salud del Ave. Un par de puntos de sutura debajo de la rodilla y nos devolvieron al homenajeado para que continuemos con la farra. Pero la alegría había caducado y el ingreso a Madame fue sólo un trámite para cerrar la noche.

La paja te engrosa


El periodismo se nutre de noticias. La noticia es un hecho novedoso. Algo que escapa al acontecer diario. 40 grados de temperatura en enero no es noticia. Aunque los diarios lo pongan en tapa todos los veranos. Lanese oí Rumores pesca noticias. Estas fotos son noticia. Pasen y vean (y de paso lean).

El pasado verano se cumplieron 10 años del asesinato de José Luis Cabeza en Pinamar. Su mayor pecado fue revelar al país el rostro del poderoso Alfredo Yabrán. Aquella primicia en tapa de la revista Noticias le costó la vida al fotógrafo y fue el comienzo del ocaso del canoso empresario postal (aunque algunos afirmen que está vivo o que se fue a Córdoba y se convirtió en Piñón Fijo).
Hace unos días, chequeando el mail, encontré unas fotos que me hicieron poner la piel de faisán. Lo que era un rumor infundado se convirtió en una realidad palpable, ya que estoy seguro que más de uno se palpó al verlas.
El notorio cambio físico que muestran las fotografías certifica que Richard Lakes es otro. De golpe nos dimos cuenta que bíceps, tríceps y abdominales también formaban parte del cuerpo de Laguitos. De más está describir lo que está a la vista.
Pero lo que hay que destacar es la sagacidad de este joven y valiente fotógrafo que pone en riesgo su vida al publicar las imágenes del patovica Lagos. Conocida son las pocas pulgas que tienen los miembros de este brutal gremio, por lo que al publicarlas en este masivo medio que me toca dirigir, no puedo dejar de sentirme intranquilo, y hasta en un grado responsable, por lo que pueda llegar a pasarle a este artista del lente fotográfico. Es por ello que desde Lanese oí Rumores no brindaremos mayores datos sobre la identidad de este muchacho… salvo que se llama Ezequiel Castro, se domicilia en calle Montevideo y 1º de mayo (alternativamente reside en Fisherton). Teléfono 421-5628, o el celular 156-168868 (casi nunca tiene crédito). Pero no quiero brindar más indicios ya que no creo que pueda cargar sobre mis espaldas con la culpa de una muerte. Fin.


Avance próxima entrega: Es difícil apreciar la magnitud del río cuando estamos sumergido en él. Para tener una real dimensión sobre lo que acabamos de cruzar es bueno esperar a estar en tierra firme y volver la cabeza para poder analizar lo hecho con un mayor panorama. No, no es una frase de Bucay, es mía. Próximamente Lanese oí Rumores publicará un compilado con las mejores partes de la despedida de soltero de Agustín Vitta. (Para brindar una información de mayor calidad se requiere a quienes estuvieron presentes facilitar material fotográfico. Desde ya muchas gracias).